Que no te detecten contando cartas

Una de las diferencias fundamentales entre el blackjack y otros juegos de casino como los dados y la ruleta, por ejemplo, es que el blackjack se trata de un juego de habilidad, en el que las matemáticas juegan un rol fundamental.
Además de la estrategia básica del blackjack, hay otra estrategia usada por jugadores expertos, y es el conteo de cartas. Aunque no es ilegal ni está prohibida, los casinos evitan por todos los medios que los jugadores de blackjack usen esta estrategia y por lo general tienen una mala actitud cuando descubren o incluso sólo sospechan que un jugador lo hace.
Cada vez ponen más dificultades a los contadores de cartas, introduciendo variantes en el juego: mezcladoras automáticas, enormes cantidades de mazos e incluso negarse a dar cartas a un jugador que luzca “sospechoso”, si ha doblado su apuesta. 
Cualquier jugador que pase algunas horas en una mesa de blackjack, y gane, será inmediatamente puesto en la lista de “sospechosos de contar cartas” y vigilado cada vez que se siente a una mesa de blackjack. El casino puede llegar incluso a la expulsión de un jugador.
El contador de cartas debe saber que ser expulsado está dentro de las probabilidades. Si eso sucede, no se debe discutir, sino retirarse tranquilamente y, en principio, volver en otro turno, cuando haya otros supervisores. Es probable que después de un tiempo el incidente sea olvidado y podamos volver a jugar en el horario habitual.
Pero también existe la “lista negra”. Esta lista está armada por la Agencia Griffin, con el propósito de defender a los casinos de jugadores tramposos. También de los contadores de cartas. Los contadores de cartas que juegan mucho dinero pasan a formar parte de la lista, compartida por todos los casinos. También hay listas particulares de cada casino.
La actitud de los casinos con respecto a los contadores de cartas en el blackjack no es igual en todas partes. En algunos estados, como New Jersey, no pueden ser expulsados del casino. En otros, todos los jugadores de blackjack son sospechosos potenciales. Y a algunos, como el Caesar’s Palace, no les importa que los jugadores de blackjack cuenten cartas.
Por lo general los casinos descubren a quienes cuentan cartas por la forma en que apuestan y por ciertas actitudes que toman en la mesa de blackjack.
Sabiendo esto, lo que debemos hacer es simplemente evitar hacer todo aquello que se supone que hacen los contadores de cartas de blackjack.
Algunas cosas son básicas: no hacer cuentas moviendo los labios, ni mirar fijamente las cartas, usar lentes de sol con alguna excusa, no esperar a tener un conteo completo para aumentar o disminuir la apuesta sino jugar en base a un conteo estimado.
Por lo general quienes cuentan cartas en el blackjack no beben, así que podemos pedir una bebida y fingir dar un sorbo cada tanto. En algún momento podemos ir al baño con nuestra copa y cambiar la bebida por agua.
Si podemos, guardaremos disimuladamente algunas de las fichas de nuestras ganancias, para que nadie comience a hacer cuentas de las mismas.
No debemos lucir demasiado elegantes para jugar blackjack, ya que eso llama la atención.
Debemos desarrollar de tal modo nuestra habilidad, que podamos contar cartas aún mientras conversamos con otros jugadores o el crupier.
Tratemos de usar fichas de jugadas anteriores, para que no puedan distinguir cuánto hemos ganado en esa sesión de blackjack.
Lo ideal es sentarnos en el segundo o tercer puesto, para poder tener una visión de toda la mesa en línea recta. Si nos sentamos en el centro, nos veremos obligados  mirar a derecha e izquierda, y eso nos delatará.
No miremos fijamente las cartas, tratemos de dar vistazos ocasionales, sobre todo al mazo, cuando queremos determinar la cantidad de cartas sin jugar.
No jugar nunca el mínimo de la mesa, ni mucho menos el máximo.
Lo ideal es comprar fichas de por lo menos tres colores, y mezclar los colores en cada mano, para que en apariencia parezcan muchas fichas, pero manteniendo el promedio de la apuesta. En el último mazo se pueden hacer apuestas grandes y chicas alternativamente, con este método de mezclar las fichas de distintos colores.
Debemos prestar atención a lo que nos rodea y recordar que hay cámaras que vigilan permanentemente todos los movimientos.
Cada tanto podemos hacer una apuesta ocasional para el crupier; si ganamos, le damos las ganancias, y continuamos jugando con nuestra apuesta original. Si tenemos una buena racha, el crupier puede llegar  a ganar varias veces en una noche.
Recordemos que, aunque el algún casino puedan no querer nuestra presencia, habrá muchos otros dispuestos a recibir nuestro dinero.
Disfrutemos del hecho de jugar al blackjack, y disfrutemos ganar mientras podamos hacerlo.