Cuando juguemos al blackjack en el casino, muchas veces nos encontraremos frente a la decisión de aceptar o no el seguro que nos ofrece el crupier, cuando su carta descubierta es un as.
La realidad es que los 2/3 de las veces aceptar el seguro es una mala apuesta en el blackjack. Lo mismo que aceptar el “dinero par”.
El único modo de estar seguros de nuestra decisión con este tipo de apuestas, es si contamos cartas, y los casinos no sólo saben ésto, sino que además saben que la mayoría de los jugadores de blackjack no tiene esa habilidad.
A continuación, les mostramos un grafico en el que explicamos por qué el seguro no suele darnos ganancias.
| Valor | El jugador compra seguro | El jugador no compra seguro |
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Crupier: blackjack Jugador: no blackjack |
El jugador pierde la apuesta original, pero gana 2:1 sobre su apuesta de seguro, que era 1:2 de la apuesta original. Pierde y gana 0. |
Jugador pierde 1:1. |
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Crupier: no blackjack Jugador: gana |
El jugador gana la apuesta original, pero pierde el dinero del seguro. El jugador gana 1:2 de la apuesta original. |
Jugador gana 1:1. |
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Crupier: no blackjack Jugador: lo mismo que el crupier |
El jugador pierde el dinero del seguro. El jugador pierde 1:2 de la apuesta original. |
Jugador empata. No hay pérdida ni ganancia: 0. |
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Crupier: no blackjack Jugador: pierde |
El jugador pierde la apuesta original, y pierde el dinero del seguro. El jugador pierde 3:2 de la apuesta original. |
El jugador pierde 1:1. |
| Dinero par | ||
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Crupier: blackjack Jugador: blackjack |
El Blackjack lo iguala, pero el jugador gana 2:1 sobre el 1:2 del dinero del seguro. El jugador gana 1:1 de la apuesta original. |
El jugador empata. No hay ni pérdida ni ganancia: 0. |
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Crupier: no blackjack Jugador: blackjack |
El jugador gana la apuesta original a un 3:2, pero pierde la apuesta de seguro al 1:2. El jugador gana 1:1 de la apuesta original. |
Jugador gana 3:2 de la apuesta original. |




